Inicio    Córdoba tiene más que un corazón

¿Qué puede hacer una mujer de cuarentitantos entre tantos jóvenes, pero principalmente becados de Erasmus? Fue lo primero que pensé cuando supe que venía a la Universidad de Córdoba de intercambio .Quizás con el prejuicio de la edad creía que me aburriría como ostra sin poder salir, pero para mi sorpresa no fue así, conocí mucha gente maravillosa.

Desde el primer momento que llegas te vas acostumbrando a entender en diferentes idiomas, al estar con chicos de tantas nacionalidades, al final vas a aprender un montón de palabras y vas a poder desenvolverte en todos los grupos. Creo que también se da que el grupo de estudiantes que se junta tiene algo especial, la mayoría son muy optimistas positivos y entusiastas. Cada uno viene con el sueño de poder aprender y enriquecerse con la experiencia, pero es extraordinario como desde diversos puntos del mundo y con distintas culturas te encuentres con personas con tus mismos gustos y con sueños muy similares. En la universidad profesores y estudiantes te reciben muy bien y te ayudan para poder no solo al integrarte, sino que te incluyen como uno más.

La ciudad es hermosa, si caminas por cada calle te encuentras con algo distinto, tiene una magia especial con calor o con frío. Tienes muchos sitios por conocer por lo que creo que nunca te alcanzará ni un cuatrimestre ni un año. Me encantan los parques y ver que tratan tan bien a los animales, puedo jurar que una vez hice un city tour con un perrito de turista.

A diario en Córdoba hay algo por hacer, música, lectura, excursiones, naturaleza, gastronomía. Las personas son muy agradables y amigables .Se disfruta cada día en la calle, en el supermercado, en el parque, todos te saludan muy efusivos. Recuerdo que con mis compañeras de piso nos gustaba mucho escuchar los domingos como se ponía música, se hablaba en cada casa con mucha alegría y claro con el tono tan alto de voz de los cordobeses que oíamos todo hasta nuestro sexto piso.

Mi lugar favorito es el Puente Romano, me encantó recorrerlo y sentirme en otra época de la historia en cada uno de sus rincones. Algo que no tiene precio es que desde mi piso pude ver todos los días el amanecer y la Mezquita Catedral con una vista espectacular. La comida es muy variada y se puede encontrar muchos productos para poder preparar la comida que quieras de tu propio país cuando sientas extrañar el sabor de tu tierra.

Creo que es un mito que sólo de pastas y atún viven los estudiantes. Una anécdota especial para mí, es que un montón de chicos latinos creamos un grupo en donde cada sábado se fue haciendo la comida típica de cada país preparada por nosotros mismos, muchos aprendieron a cocinar con esto, al final ya el grupo estaba compuesto por todas las nacionalidades, ya que se fueron agregando eslovacos, franceses, alemanes, italianos, etc.

Para mi estar estos meses en Córdoba fue una experiencia maravillosa, conocí a muchas personas que trabajan a diario ayudando a otras para transformar este mundo en uno mejor. Dicen que Córdoba tiene tres culturas, pero creo que esa frase se debiera actualizar, son muchas más las que puedes encontrar y que enriquecen la ciudad como ninguna otra .Lo que si estoy segura que no puede tener solo un corazón para acoger y tratar con cariño a los tantos que llegamos cada año. Yo por lo menos dejo un trocito del mío en esta ciudad, esperando algún día volver, por eso no digo adiós sino hasta luego Córdoba.

Share on FacebookEmail this to someone

Related Articles